jueves, 9 de julio de 2015

Encuentros (2a. Parte)




2o. Encuentro

    Pasaron seis meses, debo ser honesto, me emocioné por otras chicas y a Ingrid no la recordaba. Mi corazón solo le ha pertenecido durante el tiempo que duran nuestros encuentros. Sin embargo, cada uno de ellos fue como una vida interminable vivida en un lugar de ensueño donde nos pertenecemos de una y mil maneras distintas.

    En esa segunda ocasión ella no me vio, sólo la observé de lejos: tranquila y alegre junto a sus amigas. Pasó frente a mí sin voltear la mirada. Algunos de mis compañeros soltaron piropos subidos de tono para ella. Mientras que yo sólo pensaba en la posibilidad de pararme frente a ella y decirle: “hey yo soy el que estás buscando”.

3er. Encuentro

    Curioso destino, asombrosas consecuencias, inteligibles caminos que se cruzan de vez en vez. Fue como recordar algo del pasado, pues nuevamente, el transporte público como perfecto celestino nos volvió a unir. Al subir, su cara me inundo como un cálido sol y casi me paso de largo sin pagar, pero el chofer me detuvo. Ella sonrió al verme, al menos no se olvidó de mi rostro.

    El trayecto a casa, fue una larga lucha interna como Jean Valjean antes de entregarse a las autoridades. Quería acercarme y no lucir como tonto, ser como el resto de los chicos a los cuales no les importa jugar con los sentimientos de las chicas, quería parecer seguro de la situación, pero respiraba más rápido de lo normal. Y ¿si todas esas señales que veía en ella eran sólo parte de la imaginación?


    Y ella volteó regalándome una nueva sonrisa, pero ahora más coqueta. En ese lugar sólo éramos tres personas y ella dirigía su sonrisa a mí. Quería algo más, lo pude ver en sus ojos. Pero no reaccioné ante esa propuesta, y el cuerpo simplemente permaneció estático, congelado ante la probabilidad. Bajé un par de cuadras después. 

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